Connect with us

Historias

Los 5 asaltantes sexuales de los que todos hablan en Santa Cruz y el mundo

Published

on

Hasta hace una semana eran chicos adolescentes con un perfil aparentemente “normal” en la ciudad de Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, donde viven o vivían en el núcleo de familias acomodadas, pero, tal vez, desintegradas y virulentas.

Al menos llevaban una existencia sin sobresaltos hasta la noche del 15 de diciembre de 2018 cuando soltaron sus demonios y sus monstruos que llevaban dormidos  y actuaron de manera salvaje, sádica y aberrante contra una chica indefensa e incapaz de repeler el vejamen.

Atacaron con la fuerza y la coacción hasta controlarla y someterla a sus instintos y dejarla drogada, con el juício apagado y herida de muerte.

La satisfacción obtenida por estos sujetos,  judicialmente imputables y sin derecho probablemente a la libertad condicional por ser un peligro para la sociedad, está vinculada al sufrimiento y humillación inflingidos a la joven, por  lo que antes de sentirse culpables, el acto delictivo les ha dado la sensación de ser más controladores,  fuertes y poderosos.

Los nombres e imágenes de Alejandro Saavedra Saavedra, Jorge Andrés Justiniano Parada, José Antonio Rosales Franco y Alejandro Pinto Viruez (el quinto es menor de edad)  aparecieron en la prensa del mundo entero.

Pero aquella “fama” nada tuvo que ver con haberse ganado la lotería o haber conquistado méritos a nivel escolar o universitario (el uno tiene 15 años y los otros cuatro 18).

Todo lo contrario. Es una fama negra, repulsiva y vergonzosa cargada de repudio colectivo de una sociedad hastiada de la delincuencia sexual o el machismo insano e inhumano.

No otra cosa se puede colegir del hecho de que el asalto sexual, se haya cometido, en patota, a una joven de 18 años, amiga y compañera de estos 5 depredadores.

No se trató de una conducta antijurídica  casual.  Todo partió de una acción probablemente delictiva deliberada hacia la “joven amiga y compañera de cole”, que derivó en una emboscada presuntamente planificada friamente contra ella por estas mentes siniestras para ejercer (con alevosía, ventaja y sobreseguro),  su poder (como consecuencia, presuntamente,  de complejos machistas, rabia hacia las mujeres y frustación  arrastrados por algunos ultrajes vividos en  la infancia).

Con todos esos posibles antecedentes, habrían  planificado con probabilidad atacar a esta víctima elegida con anterioridad no tanto para disfrutar de una descarga erótica en manada, sino para saborear un orgasmo distinto sobre un cuerpo y alma débiles con el juício obnubilado, a la qiue lograron poseer a la fueza  tras  dominarla, agredirla y humillarla con una violencia despiadada. De esto último sí que gozaron y reafirmaron en grupo su falso machismo.

El consumo de drogas y alcohol, en este caso, forma parte de la oscura escena supuestamente planificada para sentirse más machotes y disfrutar de humillar y dominar a la víctima en estado de inconciencia, lo que se constituye en un agravante del delito de violación porque ella no estaba en condiciones de defenderse y ellos lo sabían perfectamente.

Además de drogarla ( le dieron seis sustancias psicotrópicas diferentes que diluyeron a sabiendas en una botella), la agredieron físicamente con sadismo en medio del acceso carnal no consentido por la vía anal.

En la imagen que acompaña esta nota se puede ver la mirada fría de estos delincuentes sexuales, sin remordimiento alguno, y es que a menudo en la mente de los violadores no existe el remordimiento ni la culpa. Siempre suelen decir: “yo no fuí”,  “ella quería”, “ella se lo andaba buscando”. Esta posición de proyectar a la víctima la culpa, incluso la propia madre de uno de ellos, lleva implícito el mensaje que serán reincidentes una y otra vez sino reciben el tratamiento terapeuta oportuno, largo y sostenido. Ojo. Varios expertos en el tema, mencionan que los violadores no tienen cura porque nunca se sienten culpables.

Las estadísticas demuestran que el 61 por ciento de los violadores  son jóvenes entre 16 y 25 años y muchos tienen la tendencia a repetir la agresión.

Este grotesco hecho se da en circunstancias en las que la sociedad cruceña y boliviana en su conjunto anda a la deriva y herida desde su célula básica familiar por la falta de valores, disciplina y respeto de parte de una juventud informal, que no se toma las cosas en serio, y que no acepta respetar las reglas de una sociedad jurídicamente organizada.

Valga la analogía. Este acto ilícito se da en circunstancias en las que tenemos un Gobierno informal que al igual que los jóvenes no respeta la Constitución Política del Estado ni las normas porque “le mete nomás” y luego es el primero en apuntar con el dedo dictador cuando alguien viola la Ley  olvidándose cínicamente que ellos deben ser los primeros en cumplir y dar el ejemplo. Pobre país con estos gobernantes violadores del ordenamiento jurídico en vigencia.

Hoy la generación muda o del pulgar que “sólo habla con los dedos” está idiotamente concentrada en la tecnología y alejada de los padres que a la vez para satisfacer las exigencias de esta generación un tanto grosera, cuyos rebalses se drogan y violan, trabajan como burros para alivianar su sentimiento de culpa por su irreparable ausencia en la infancia y adolescencia.

Y para poner la fresa en la historia, el gobierno incrementa los cocales, el narcotráfico y las drogas. Estas últimas se venden en las puertas de escuelas y colegios.

Y los padres y las madres machistas siguen enseñando que los hombres no lloran en un mensaje implícito de dominación y humillación a la mujer a la que colocan como el más debil eslabón de la cadena.

Hoy como hace miles de años  en las antiguas Roma y Grecia, se hace creer que el hombre domina porque es el dueño del “falo” y ahí radica su poder. ¡Qué vergüenza! Cambiemos nosotras mismas mujeres desde la casa para evitar que esa viejísima historia se siga repitiendo en nuestra sociedad o acaso mujeres y hombres no somos iguales?

Elenir Centenaro.

 

 

 

Click to comment

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *