Connect with us

El personaje

Koonsoo Sauque, la norcoreana que sobrevivió al infierno de la guerra

Published

on

Se llama Koonsoo Sauque Park (el último apellido es de soltera) y es natural de  Corea del Norte Comunista de donde salió cuando apenas era una niña de brazos junto con su mamá y hermanos en una  espectacular escapada  de la furia política del gobierno de hierro de su país durante la guerra con Corea del Sur.

Serena, risueña, ceremoniosa, delgada y saludable, narra la epopeya de la existencia familiar en ese suelo asiático del que heredó sus costumbres, rituales, comida y cultura, en síntesis, la vida, aunque el amor le llegó desde lejos: Argentina.

Nació en el seno de una familia trabajadora, acomodada, de religión prebisteriana, que siempre estuvo en el ojo crítico del régimen comunista, sobre todo su papá quien junto a centenas de disidentes cierto día fueron llevados a la orilla de un río donde paramilitares les obligaron a cavar sus propias tumbas.

Tras ser ejecutados con ráfagas de ametrelladora, todos cayeron al suelo entre alaridos de muerte. De pronto su padre comenzó a sentir el peso de varios cuerpos encima de su delgada humanidad y se preguntaba para sí mismo si estaba vivo o muerto…si estaba en la tierra o el infierno.

Como pudo logró zafarse de los cadáveres aún calientes y comenzó a correr desesperadamente con la ropa empapada con la sangre de sus compañeros abatidos a fuego y de cuyo campo de exterminio humano sólo él logró salvarse por milagro de Dios.

Ambos esposos habían hecho un pacto que consistía en buscarse y encontrarse en el lugar que fuera. Así que cuando él corrió a la Iglesia Prebisteriana en busca de refugio sabía que su esposa se enteraría de la decisión tomada y que un día se encontrarían.

Bajo protección de la misión prebisteriana logró escapar en una lancha a Corea del Sur burlando todos los controles de seguridad del régimen norcoreano.

El hecho de que no haya vuelto a casa, encendió la alarma de su esposa que visitó al pastor prebisteriano y se cercioró de la masacre humana donde su esposo se había salvado así como del camino hacia la libertad que había emprendido.

Con dos valijas llenas de dinero, ropa y alimentos, la familia completa inició una travesía impredecible viajando en tren, a pie y otros medios de transporte hasta llegar a Corea del Sur  lejos del hambre, la persecución y el comunismo.

En la casa donde se alojaron no había con qué prender fuego. En ese momento a su mami se le vino la idea de usar los billetes para hacer la fogata porque en el otro lado (Sur) no valían nada. Al menos dio para hervir la leche, recuerda entre risas Koonsoo, la menor de las migrantes de aquella familia en aquella época allá por la década de comienzos de los cincuenta del siglo pasado.

Después de recoger muchas iglesias, con los pies cansados y la esperanza agotada, su madre encuentra el nombre de su padre en una de las listas colocadas en la pared y se reencuentran gozosamente para emprender una nueva vida al otro lado de Corea del Norte donde dejaron todas sus pertenencias y nunca más regresaron.

Cuando se hizo joven partió a estudiar a Hawai donde se conoció con el amor de su vida, el argentino oriundo de Rosario, Ricardo Sauque Bunetta con quien forman la pareja ideal y comparten la dicha de haber visto florecer una hermosa familia. Hoy disfrutan de los nietos en Estados Unidos, el país que eligieron para ser felices y están más enamorados que nunca.

Koonsoo no solo sobrevivió a la guerra y la adversidad sino a las barreras del idioma y a todo le puso amor y música como buena artista y cantante, y fundamentalmente, junto a su esposo, como misioneros y servidores de Jesucristo.

Elenir Centenaro.

 

 

Click to comment

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *