Connect with us

El personaje

Evo Morales, el cínico

Published

on

 

Un repaso al final de su ciclo político

El año que se fue puede ser considerado como uno de los peores y mejores de la historia boliviana contemporánea por las sombras derivadas de la azarosa crisis política con víctimas fatales y daños materiales, y a la vez, por las luces destellantes tras los cambios derivados de la renuncia (10 de noviembre de 2019) y fuga de Evo Morales (12 de noviembre de 2019) y sus colaboradores, algunos de ellos nefastos.
Los 14 años de Evo Morales en el poder político gubernamental fueron largos y asfixiantes. Pasaron de la primavera más bonita al invierno más feo.
En los comienzos el líder cocalero enarboló y conquistó los corazones bolivianos con el rostro social de su modelo indigenista inclusivo donde parecía un mensajero de la paz, la igualdad y la esperanza. Tenía un discurso muy interesante de defensa de la madre tierra y de los desposeídos e indígenas, pero en el camino desinfló su discurso y dejó al descubierto sus verdaderas intenciones cargadas con un explosivo racismo, odio y discriminación hacia los de pensamiento distinto sean originarios, pobres o viceversa. Para no ir más lejos, en septiembre de 2019, como consecuencia de su modelo extractivista y su alianza con la agroindustria cruceña, dictó leyes y decretos para ampliar los desmontes en áreas de reservas protegidas de la Chiquitanía, Beni y Pando, provocando la quema de millones de hectáreas de bosques secos y vírgenes y casi la extinción de animales y aves endémicas de la zona que vivieron su infierno en carne propia al ser quemadas vivas ante la indolencia de su gobierno y de la comunidad internacional.

El uso y el abuso de una
Asamblea Constituyente

Cuando el barniz de su modelo populista comunitario se fue despintando- para dibujar entre las hilachas un rostro más crudo, rudo y perverso dominado por el autoritarismo, la represión, la anarquía, los asesinatos en complicidad con las guerrillas del continente, la corrupción descontrolada, el maltratado a la madre tierra que juró defender y el abierto co gobierno con el narcotráfico-, el nivel de aceptación popular fue decreciendo vertiginosamente.
La primera muestra de su ambición enfermiza de poder la dio cuando usó una asamblea constituyente genuina ( que fue inaugurada en 2006 y concluyó en 2009) para aprobar de forma forzada una nueva Constitución Política del Estado, al mejor estilo venezolano, en un cuartel militar de la ciudad de Sucre, en el año 2009. Entre los cambios instruidos por Evo Morales a sus constituyentes, para ser incorporados en la nueva CPE , y cuya resistencia costó la sangre de varios compatriotas en la zona de La Calancha, de Sucre, capital histórica de Bolivia, estaba la reelección presidencial indefinida, la que finalmente acordó retirar a regañadientes. Pero volvió a insistir sobre el tema en un referendo vinculante el 21 de febrero de 2016 preguntando a la ciudadanía si aprobaba su repostulación indefinida, ocasión en la que los electores le dijeron No a sus aspiraciones prorroguistas. No convencido con este portazo popular forzó a los miembros del Tribunal Constitucional Plurinacional, todos ellos de filiación masista, darle vía libre a su repostulación bajo el pretexto de que era un derecho humano. Al final nada le funcionó. La ciudadanía le obligó a salir el 10 de noviembre de 2019 con la cola entre las piernas como un vulgar delincuente que reconoce sus fechorías. Haber cooptado todos los poderes del Estado con miembros de su partido el MÁS, hasta hacer desaparecer por completo la independencia de poderes, tampoco le dio resultados frente a la sabiduría popular que lo destronó.

La mentira, su mejor aliada

Y a medida que el pueblo lo repudiaba, el régimen fue apretando el acelerador radical para someter por la fuerza a sus oponentes, recurriendo a menudo a la mentira y la represión descontrolada.
Dos elecciones legítimamente ganadas, una tercera reñida con la legalidad-y una cuarta fraudulenta por estar fuera de los términos constitucionales,dominada por delitos electorales diversos como el robo de los votos, manipulación informática, falsificación de actas, etc-pusieron fin al idilio del electorado boliviano con el caudillo cocalero.
El desgaste del llamado proceso de cambio con Evo Morales y Álvaro García a la cabeza, fue un proceso gradual, como la gota que horada la piedra, y sistemático que no tuvo vuelta atrás.
Aquel originario que juró servir a Bolivia honestamente “sin un solo muerto”, y lo hizo ante los dioses incaicos, en un altar repujado en oro y plata, levantado para la ocasión, el 20 de enero de 2006, en las ruinas precolombinas del Palacio de Tihuanaku, vestido como el nuevo inca Atahualpa, rodeado de amautas y yatiris, resultó ser un vendedor de ilusiones. Un vulgar engañador del pueblo que confió en su palabra desde que se atrincheró, aún joven, en su feudo sindical y político del Chapare, epicentro productor de la hoja de coca, donde resistió a los embates de los partidos neoliberales, como la ADN y el MNR, que en varias ocasiones quisieron ponerle freno a sus bravuconadas, pero él siempre fue muy astuto: se escudó en la bandera campesina e indigenista y se declaró el defensor de las reivindicaciones sociales de los humildes y la víctima del imperio norteamericano.
Mientras su imagen crecía y despertaba simpatía en el mundo entero, desde la década del noventa en adelante, él marchaba descalzo cientos de kilómetros en defensa de la vida, la tierra y la hoja de coca, y mostraba sus pies ensangrentados por las marchas, provocando sensibilidad y apoyo a sus demandas sociales, así como a causas de las comunidades indígenas.

El mismo modus operandi

Con la caída de Gonzalo Sánchez de Lozada, tras una revuelta popular, en octubre de 2003, en circunstancias similares a las que fugó él en noviembre pasado, Evo Morales se catapultó como el líder invencible. Pocos sabían en ese entonces que la pieza clave para la desestabilización del gobierno de Goni fue precisamente él con apoyo de países y organizaciones izquierdistas y subversivas del continente y de otros lugares del mundo que apoyan su corriente ideológica narco socialista .
En las llamadas Guerras del Agua y del Gas, que acabaron con la renuncia y huida de Gonzalo Sánchez de Lozada y varios de sus ministros, participaron activistas, agitadores y guerrilleros de diverso calibre y acabaron echando toda la culpa de la matanza colectiva al Gobierno del MNR, como pretendieron hacerlo ahora con la diferencia de que el modus operandi de Evo ya era conocido. En 2003 antes del estallido social que derivó en decenas de bajas humanas, él se ausentó a Europa y llegó después que todo se había consumado con cara de “yo no fui” y como el gran conciliador del desparpajo presuntamente dejado por quien fuera su predecesor.
Esta vez pretendió hacer lo mismo: activó a través de sus fuerzas de choque la hoguera y renunció para mirar de lejos su hecatombe maestra y volver como el líder de la paz a reconquistar la Bolivia que dejó en llamas e indignada por el grotesco fraude que realizó en las elecciones del 20 de octubre pasado.
La estrategia funesta no le funcionó. Y como el pez muere por su propia boca desde México donde huyó despavorido, temblando de miedo y lloroso, junto a Álvaro García Linera y Gabriela Montaño Viaña, envió un video al cocalero Félix Yujra, procesado por narcotráfico, donde le daba instrucciones de cómo cercar las ciudades, incendiarlas y dejarlas sin agua ni alimentos, para que en medio de esa convulsión apocalíptica él pudiera volver como salvador de la Patria.
Una vez descubierta su jugada maquiavélica, recurrió a su viejo arte de mentir, negando que haya sido su voz la del video pese a que fue reconocida como tal en los diversos peritajes realizados dentro y fuera del país.
En México, a donde partió dos días después de renunciar, comenzó a hablar fuerte de que había sido víctima de un complot y golpe de Estado orquestado por la derecha y Estados Unidos. Pero su discurso sólo tuvo eco en los países ideológicamente similares. La aeronave de la Fuerza Aérea Mexicana que llevó a Evo Morales y sus acompañantes desde el aeropuerto de Chimoré hasta Ciudad de México, tuvo una ruta de vuelo sinuosa y complicada. Varios países se negaron a darle paso por su espacio aéreo y los fugitivos tuvieron que permanecer dando vueltas por los cielos del continente durante largas horas hasta que llegaron a suelo azteca, su destino final.

Paños fríos al grotesco fraude electoral

Evo Morales recurrió al ardid de la renuncia el 10 de noviembre para poner paños fríos al escandaloso fraude electoral, el mayor de la historia de Bolivia, comprobada por la Organización de Estados Americanos,OEA, luego de una auditoría realizada a pedido del propio Evo Morales, quien una vez conocidos los resultados se negó a reconocerlos e imploró a ese organismo no divulgarlos, pero su solicitud cayó en saco roto, pues los resultados fueron anunciados horas después y pusieron en evidencia la manipulación fraudulenta de todo el proceso en la que él, sus colaboradores y los miembros del Tribunal Electoral(todos en la cárcel) son los responsables directos, junto a otros testaferros que han sido declarados prófugos de la ley y la justicia.
Descubierto el grotesco fraude electoral de las elecciones del 20 de octubre de 2019 no tuvo otra opción que renunciar y ordenar a todos sus colaboradores que renuncien igual.

El triste rol de Kaliman

El propio comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, Gral. Williams Kaliman, su estrecho colaborador, le había sugerido renunciar a petición suya para crear un ambiente más creíble a la estrategia post fraude, enrareciendo el ambiente con cortinas de miedo e incertidumbre.
Días después, acorralado por sus propios camaradas, Kaliman, quien se mantenía fiel a su jefe cocalero esperando que reconsidere su renuncia, informándole de todo lo que pasaba en sus cuarteles y fuera, fue obligado bajo amenaza de ser arrestado por su propio Estado Mayor, a fijar una clara posición al lado del pueblo siguiendo el lema de todo militar “Dios, Patria y Hogar”, y por consiguiente sacar a los militares a las calles para cuidar a la gente en momentos que la ciudad de La Paz era incendiada por las hordas masistas, guerrilleros y francotiradores internacionales que llegaron contratados por el mismo gobierno de Evo Morales para matar a los disidentes y echarle la culpa a la oposición.

Ex Guerrillero de las
FARC en Santa Cruz

En Santa Cruz, un ex guerrillero de las FARC de Colombia, fue herido en el puente de la Amistad ubicado entre Montero y Portachuelo, cuando grupos masistas se enfrentaban a los cívicos y ciudadanos que durante 21 días resistieron en las calles en la llamada revolución de las “pititas” que fue fundamental para recuperar la democracia. El ex guerrilero de origen argentino Francisco Molares es acusado de herir de muerte en esa ocasión a los crúceños Marcelo Terrazas y Marco Salvatierra.

Los policías, los verdaderos rebeldes

Los que que no montaron ninguna tramoya y se amotinaron antes que el jefazo y sus acólitos hagan su simulacro de renuncia, fueron los policías y fue tan seria y decisiva la posición adoptada que ni el propio ministro de Gobierno de entonces, Carlos Romero hoy procesado y detenido por sus múltiples delitos, desde terrorismo y corrupción hasta narcotráfico, pudo persuadir a sus subordinados.
Por esa razón, algunos sectores del MAS acusan a Romero de haber traicionado a su jefe Evo Morales apoyando el motín de los policías para ganarse favores de la oposición, consciente de que el ciclo político gubernamental del MAS había concluido abruptamente con la confirmación del monstruoso fraude electoral.
Esa versión parece ser cierta porque Romero confiado en el actual ministro de Gobierno Arturo Murillo no buscó refugio político en otro país, y permaneció tranquilo en su casa de la zona Sur de la ciudad de La Paz hasta que un grupo de activistas lo localizó y lo puso al descubierto y no descansó hasta entregarlo a la justicia para que responda por sus delitos como el otrora hombre fuerte de Evo Morales a quien acompañó durante sus catorce años de Gobierno.

Los encapuchados

Otro que puede correr la misma suerte es Juan Ramón Quintana refugiado en la residencia de la Embajada de México en La Paz junto a otros ex ministros como Héctor Arce, René Zavaleta, Wilma Alanoca, etc.
Ya un grupo de diplomáticos encapuchados de la Embajada de España, miembros del partido Podemos de Pablo Iglesias, co gobernante en España, junto a Pedro Sánchez, ha intentado ejecutar una operación encubierta para sacar a hurtadillas de esa legación diplomática a Quintana y otros ex ministros, pero la sucia jugada fue truncada luego de que la Policía y los vecinos descubrieran en flagrancia a los hombres con la cara tapada, o encapuchados, lo que originó un conflicto diplomático entre Bolivia y España. Asimismo Quitana y los otros acusados en su afán de ser libres han intentado escapar por las alcantarillas de esa legación diplomática, siendo descubiertos en estos afanes por un periodista español que investiga en La Paz los nexos de estos ex ministros con Podemos, el narcotráfico y la corrupción.

Quintana y Romero
vinculados al narcotráfico

Tanto Romero como Quintana son vinculados a diferentes carteles del narcotráfico y acusados de dar protección a capos nacionales e Internacionales de esta actividad ilícita.
Ambos personajes con prontuarios oscuros han sido piezas claves en la administración de Evo Morales a quien también se lo vincula con el narcotráfico desde hace varios años.
Tanto es así que su presencia en México como asilado incomodó al presiente Andrés López Obrador que recibió reclamos de parte del gobierno de Estados Unidos por haberlo acogido como huésped. Esta y otras razones motivaron a Evo Morales a abandonar Mexico y establecerse en Argentina donde gobierna otro de sus aliados políticos, Alberto Fernández, ideológicamente similar a López Obrador.

Argentina su nuevo bastión
de ataque y provocación

Desde Argentina ha seguido hurgando el avispero de confrontación con Bolivia. El último exabrupto tiene que ver con su anuncio de volver a Bolivia para conformar milicias armadas como en Venezuela para defender su eventual nuevo Gobierno.
“Está enfermo de poder”, ha dicho la presidenta de transición Jeanine Añez al enterarse del último deseo desquiciado del ex presidente Morales.
Jeanine Añez, que fungía como segunda vicepresidenta del Senado de Bolivia, tras que se desató la crisis que derivó en la renuncia y fuga de Evo Morales, tuvo que volar de urgencia de su natal Beni a la ciudad de La Paz para asumir por la vía de la sucesión constitucional la Presidencia de la República de Bolivia, algo que no estaba en sus planes y que la tomó por sorpresa, y que asumió con valentía en una circunstancia difícil y compleja.
Cuando Jeanine Añez llegó a La Paz y convocó a sesionar a los Senadores, el país entero estaba en un vacío de poder, no tenía presidente, ni vicepresidente, ni titulares en la Cámara de Senadores ni diputados. El caos era total. Así lo había dispuesto don Evo Morales y de paso había ordenado la quema de las ciudades y sus líderes para echar la culpa de todo a la oposición. Nada le funcionó.

Añez y el poder de las “pititas”

Cuando Jeanine Añez con ayuda de expertos constitucionalistas logró destrabar los entuertos de Evo Morales, se encendió la luz y pudo jurar como presidenta sobre la base constitucional de una jurisprudencia existente en un caso similar cuando juró Jorge Tuto Quiroga a la presidencia de la República tras la muerte del general Hugo Banzer, dentro de su periodo de presidente constitucional.
Evo Morales rodeado de francotiradores y militares de la más alta inteligencia cubana y venezolana, nunca pensó caer como un niño ingenuo en las redes de las “pititas”, de las que se burló repetidamente por su fragilidad, sencillez e inocencia para usarlas como trancas en los bloqueos de resistencia contra él durante 21 días, pero que resultaron más efectivas que las bombas y dinamitas mortíferas que utilizó para matar a sus conciudadanos con el mayor cinismo y descaro.
Esas “pititas” fueron colocadas por cientos de miles de jóvenes, mujeres y ciudadanos en general hastiados de los abusos de Evo Morales Ayma, un presidente que la historia recordará por su cinismo Y quien está destinado a pagar todos los crímenes que cometió porque sus catorce años de impunidad ya concluyeron y ahora le espera la cárcel de máxima seguridad de Chonchocoro.
Recordemos que las “pititas” en su momento provocaron las burlas de Evo Morales porque le eran tan triviales para hacer bloqueos pues eran unos simples hilos plásticos que los vecinos suspendían para cerrar las calles y cada vez que alguien con urgencia quería cruzar el lugar bajaban los hilos plásticos para autorizar el cruce de motorizados.
Evo Morales, con su formación violenta, nunca entendió cómo de manera pacífica se podía paralizar un país y tal vez sigue sin entender cómo escapó del poder de las “pititas” manejadas desde una revolución humana no violenta dominada por mujeres y jóvenes. Esa es la fuerza de la unidad.

Escrito por Elenir CENTENARO

Click to comment

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *