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El personaje

El mítico guerrero de la Chiquitania

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Solamente el amor puro y sincero por la naturaleza y su linda tierra oriental, reflejado en aquella mirada dulce de ojos aguarapados, llenos de paz y esperanza, que trasmiten largos silencios, llevó a Pablo Miguel Suárez Nuñez Steiner (Pepo como lo llamaban de cariño), a dejar su profesión de ingeniero civil y su casa ubicada en el barrio Sopocachi de la ciudad de La Paz, Bolivia para lanzarse al fuego chiquitano con el propósito de combatirlo y apagarlo en la aldea llamada Palestina del municipio de Concepción, perteneciente a la Gran Chiquitanía del departamento de Santa Cruz.

Murió como  un héroe de gran valor, luchando hasta el último suspiro contra esas llamas intrépidas. groseras y devastadoras. Lo hizo en forma callada, lejos del ruído mediático que buscan  los fariseos para sobresalir como miserables figuretis de la sórdida política criolla.
Micky, el papá, le había hecho varias recomendaciones a Pepo antes de emprender el viaje fatídico como voluntario de la agrupación “Ajayu” hacia la Chiquitanía. Y hasta minutos antes del deceso, como presintiendo el desenlace fatal de su hijo, envió dos nuevos textos al whatsapp, que Pepo nunca tuvo la dicha de leer ni responder porque se envió en el campo de batalla donde perdió la vida, víctima de un fulminante infarto
En el alma llevaremos por siempre su imagen heroica llena de ternura y desde hoy se convertirá en un guerrero defensor del medio ambiente y en una mito que inspiró a millas de jóvenes en Bolivia, América Latina y el mundo.
Natural de Riberalta, Beni, nacido el 7 de febrero de 1985 en una hermosa barraca de tierra colorada cercana a los ríos Madre de Dios y Beni, hijo de Miguel Suárez Steiner y de Beatríz Núñez (le sobreviven dos hermanos: Enrique y Alan), y descendiente de Nicolás Suárez, el visionario beniano que hizo de la siringa un emporio, quien fue empresario y aventurero y que aprendió a amar el denso monte de los frescos, esbeltos y frondosos gomales que fluyen leche y miel.
Hoy su sobrino de 34 años, en la lejanía del tiempo, revivir la epopeya pero no para sacar provecho forestal o librar una gesta cauchera en la vorágine verde beniana, sino para librarla del fuego del mal que abate a la Chiquitanía. Honor y Gloria para Pablo Miguel !!!
(Texto: Elenir Centenaro)

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