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El personaje

El misterio de la Sábana Santa

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La Sábana Santa se encuentra
actualmente en la capilla Real del
Duomo de Turin, conservada bajo la
cúpula central, una de las obras
maestras de la arquitectura barroca.
Se expone al público únicamente en
ocasiones solemnes, la última vez en
ocasión del año jubilar, en la cual
fieles de todo el mundo la pudieron
admirar.
Esta sábana de lino blanco que mide
4,36 metros de largo por 1,10 de
ancho, tejida a mano a forma de espina de pez y venerada por millones de creyentes de todo el
mundo es uno de los misterios más afascinantes de la historia de la Iglesia Católica.
En la sábana se nota claramente la impresión doble (frontal y dorsal) de un cuerpo humano
masculino, de 1,80 metros aproximadamente de estatura y de unos 70 kilogramos de peso, que murió
con el suplicio de la cruz y se puede observar con impresionante realidad las estigmas tradicionales
de la pasión de Cristo, la flagelación, la coronación de espinas, una herida en la muñeca izquierda y
en las extremidades inferiores y la herida al costado derecho.
La tradición dice que esta sábana es aquélla con la cual José de Arimatea cubrió el cuerpo de Cristo
cuando lo bajaron de la cruz.
Su historia se la puede dividir en dos periodos: desde 1350 hasta nuestros días y el periodo
antecedente a 1350. Mientras para el segundo periodo, desde 1350 hasta nuestros días su historia es
linear y la sábana puede ser seguida con precisión absoluta, no ocurre lo mismo para el primer
periodo que va desde el inicio del primer siglo de nuestra era hasta 1350.
La sábana aparece misteriosamente en 1350 en la pequeña ciudad francesa de Lirey. En 1452 los
duques de Saboya la trasladan a Chambéry donde hacen construir una capilla para conservarla. El 3

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de Diciembre de 1532 un incendio daña la sábana en doce partes, las monjas clarisas de Chambéry la
remiendan. En 1578 el Arzobispo de Milán Carlos Borromeo para librar si ciudad de la peste que la
devastaba hizo voto de ir en peregrinaje a la ciudad de Chambéry para venerar el “Santo Sudario”. El
duque Emanuele de Saboya para aliviar la penitencia del anciano y alto prelado de la Iglesia Católica
y para consolidar el prestigio de su nueva capital, hizo transportar a Turin el precioso lienzo.
Durante la Primera Guerra Mundial fue conservada en una caja de amianto en los subterráneos del
Palacio Real de Turin y durante el segundo conflicto mundial fue custodiada por el Abad
Benedictino del Santuario de Montevergine en el Sur de Italia.
Como se ve, la “Sábana Santa” conservada en el Duomo de Turin es la misma que en 1350 se
encontraba en Lirey. El periodo antecedente a 1350 es muy nevuloso y por algunos siglos al “Santo
Sudario” no se lo menciona en absoluto.
Con la firma del tratado de Constantina (siglos IV y V) se buscaron los recuerdos de la Pasión de
Cristo y a Constantinopla fueron llegando poco a poco varias reliquias y en honor a estas se erigió la
Basilica de Santa María Blakena, en el año 650 el Obispo Arculfo de Parixneus afirmaba haber visto
una “sábana larga ocho pies” . En 1171 el Emperador de Constantinopla Manuel I Comneno
muestra sus reliquias al rey de Jerusalén Amauri I, entre las cuales se encontraba una “sábana”.
La sábana desaparece cuando Constantinopla fur
invadida por los latinos durante la IV Cruzada; las
reliquias fueron parte copiscua del botín de los
invasores y en pocos años se difundieron en Occidente
muchas falsas reliquias, tanto que el Concilio
Lateranense de 1215 prohibía la veneración de
“imágenes y documentos falsos”.
En 1350 aparece en la pequeña localidad francesa de
Lirey una sábana, demostrar la autenticidad de esta
sábana es muy difícil. Se han hecho estudios científicos en Europa y en los EE.UU., y al análisis la
sábana resulta ser de época de Cristo.
El famoso científico suizo Max Frei ha descubierto que en el precioso lino se encuentran pólenes
fósiles de plantas presentes exclusivamente en el área palestinesa, pero con tantas ostensiones de la
sábana en lugares abiertos, como acaecía en la antigüedad, ¿no podrían haber mezclado los pólines?.
El descubrimiento más sensacional fue hecho por el abogado Segundo Pia que en 1989 fotografió
por primera vez la sábana, que lleva impresa una figura doble, en el negativo vió un cuerpo humano
al positivo, es decir la figura impresa en la sábana es un negativo, esto demuestra que la impronta de
la sábana no es una obra manual sino una auténtica impronta.
Esta tesis ha sido avalorada en estudios hechos en la base espacial de la NASA en los Estados
Unidos, donde aplicando a una fotografía de la “Sábana Santa” la misma técnica usada para elaborar
fotografías provenientes del planeta Marte, (impulsos electrónicos del VP-8) le han dado al lienzo
una imágen tridimencional, mientras que usando fotografías normales se han obtenido fotografías
privas de perspectiva tridimencional.
Estudios se han hecho desde 1977 hasta 1981, un equipo de físicos, químicos, patólogos e ingenieros
de universidades y laboratorios del gobierno de EE.UU. llevaron a cabo el “Proyecto de

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Investigación” de la Sábana Santa, que concluyó que la “imágen del sudario es de una forma
humana real de un hombre crucificado y flagelado. No es el producto de una pintura hecha por
un artista. Las manchas de sangre están compuestas de hemoglobina y también dan una prueba
positiva para la albúmina sérica. La imágen sigue siendo un misterio y hasta que se realicen más
estudios quúmicos, bien por este grupo de científicos o bien por otros científicos en el futuro, el
problema seguirá sin resolverse.”

El informe final del proyecto agregó que “no se encontraron pigmentos, pinturas o tintes” en las
fibras de la sábana y agregä que “está claro que ha habido un contacto directo de la sábana con un
cuerpo”, lo que explica ciertas características como las señales de flagelación, así como la sangre.
Sin embargo este tipo de contacto podría explicar algunas de las características del torso, es
totalmente incapaz de explicar la imágen del rostro, que ha sido ampliamante mostrada por
fotografías de alta resolución.
El consenso científico es que la imágen fue producida por algo que dio lugar a la oxidación,
deshidratación y conjugación de la estructura de polisacárido de las microfibras de la ropa misma.
Dichos cambios pueden ser duplicados en laboratorio por ciertos procesos químicos y físicos. Un
tipo similar de cambio en la ropa puede obtenerse mediante ácido sulfúrico o calor. Sin embargo, non
hay métodos químicos o físicos conocidos que puedan explicar la totalidad de la imágen, ni ninguna
combinación de circunstancias físicas químicas, biológicas o médicas puedan explicar la imágen
adecuadamente.
Por los análisis que se han hecho en los últimos años se ha llegado a la conclusión que el hombre del
sudario ha estado cubierto por el lienzo por poco tiempo (desde el viernes por la tarde hasta el
domingo por la mañana), ha sido crucificado donde ha muerto, se notan claramente las heridas de los
clavos en ambas extremidades, en la cabeza aparecen heridas hechas por espinas y ha recibido un
golpe de lanza que lo ha herido al costado izquierdo.
Uno de los últimos misterios de resolver es si la impresión del cuerpo humano que se encuentra en la
sábana es de Cristo o de otro hombre.
Si de una parte no se tiene la certeza absoluta de que la impresión de la sábana es de Jesús de
Nazareth, es extremamente raro que otro hombre haya tenido una historia idéntica a la de Cristo.
Las atestiguaciones evangélicas no son de grande ayuda, según los evangelios sinópticos, cuando el
cuerpo del Nazareno fue depuesto de la cruz, Josè de Arimatea lo cubrió con una sábana fúnebre y
así lo depuso apresuradamente en el sepulcro, era el viernes por la tarde e iba a iniciar el descanso
del sábado que ningún judío hubiese violado para ungir y envolver un cadáver, según el uso de las
exequias ordinarias de esos tiempos.
En el Evangelio de Juan se habla del día siguiente, es decir a la puesta del sol del sábado, fue
entonces que el cuerpo de Cristo fue esparcido con cien libras de mirra perfumada y de áloe, fue
envuelto con lienzos y le cubrieron el rostro con el sudario, no se hace mención de una sábana.
En los actos de la Iglesia Primitiva no hay ningún recuerdo de la “Sábana Santa” ni se puede
imaginar que los primeros cristianos se ocupasen de reliquias, tampoco los apologetas y los Primeros
Padres se refieren a una “sábana”

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Actualmete el Vaticano ha nombrado al Arzobispo de Turin como “Custode Pontificio del Santo
Sudario” y es favorable a nuevas pericias científicas que documenten en manera definitiva la
autenticidad de la preciosa reliquia. La última fue en 1988 con el método del “radio-carbonio” o
“carbonio 14” que la fechaba por primera vez en época medioeval a suscitar polémicas por el sistema
como fué analizado.
La respuesta a estos interrogativos no lo puede dar la ciencia, sino únicamente la fe, ver la imágen de
un hombre que ha sufrido y muerto con el suplicio de la pasión, impresa en una sábana, como la
hemos visto nosotros, es uno de los misterios que apasiona a creyentes y no creyentes y es uno de los
misterios mas afascinantes de la bimilenaria historia de la Iglesia Católica.

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