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El narcotráfico de Medina y Montenegro llega hasta El Carmen, Rivero Tórrez

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Las interrogantes de Roxana Torrico-madre de la joven Ana Lorena Tórrez, asesinada en el asalto a la Joyería Eurochronos, el 13 de julio de 2017, presuntamente por las ordas del cártel del ex coronel Gonzalo Medina, irónicamente ex comandante de la Fuerza Especial de Lucha contra el Crìmen de Santa Cruz,Bolivia,  y hombre de confianza del ministro de Gobierno, Carlos Romero Bonifaz-, van encontrando respuestas a medida que la historia criminal que le privó de la vida y compañía de su joven hija, se va decantando frente a los ojos azorados de ella y de una sociedad consternada por el dolor y la indignación de saberse intimidada y hasta matada por las autoridades que están obligadas a protegerla, según establece entre sus principios humanos garantistas la Constitución Política del Estado de Bolivia.

El truculento y despiadado modus operandi de operativos de robo a mano armada comandados por algunos jefes policiales y reos, para conseguir dinero destinado a la compra de cuantiosa droga enviada al exterior del país por sus cárteles, fue aplicado en varias empresas y joyerías de Santa Cruz (los asaltantes también permutaban joyas por cocaína), sin que el “inocente” ministro de Gobierno se haya dado cuenta.

Dicha autoridad, en el caso de Eurochronos, antes que se enfríe el cuerpo de la entonces gerente comercial Ana Lorena Tórrez,  salió a decir que la bala que la aniquiló era de su atracador cuando todas las pistas desde el comienzo apuntaban a algún francotirador policial desplegado por Medina (la publicación El Sol de Pando sindica de la ejecución al ex capitån Fernando Moreira, socio de Medina, ahora trasladado a Palmasola). Medina y Moreira son acusados de ser el cerebro de este y otros asaltos macabros como el perpetrado a las millonarias remesas de un camión blindado de la compañía Brings, en el tramo de la carretera bioceánica Roboré-El Carmen Rivero Tórrez hace dos años. Con el dinero obtenido los narcopolicías proveían droga a sus carteles asociados del exterior. Curiosamente “el Gobierno de Evo Morales “no sabía ni sabe nada”.

Y hablando de El Carmen Rivero Tórrez, un pueblo fronterizo con la ciudad de Corumbá, Brasil, ubicado a casi 600 kilómetros de Santa Cruz de la Sierra y menos de 100 de Puerto Suárez, es importante destacar que se está convirtiendo en parte de la ruta negra del narcotráfico.

En este lugar de sol y cálidas siestas, los habitantes disfrutaron de buenos y largos años de tranquilidad, arropados por la sombra y la fragancia de los limoneros que abrazan  sus anchos cachones de arena de donde brotan generosas plantaciones de cítricos y palmeras de totaí y motacú.

Antes de la avalancha de compatriotas de Occidente, las mañanitas en El Carmen eran aromáticamente chiquitanas, olían a café recién colado, a leche recién ordeñada y a pan caliente amasado por las manos laboriosas de las vecinas.

Los filtros de luz, con la aurora tempranera, se iban calentando con los gritos de diminutos vendedores ofreciendo la “geeelaatiinaa’e paataa aaaaaaaaaaa”. Hoy los paisanos ofrecen coca por las calles y varios jóvenes lugareños comienzan a consumirla cada vez en mayor proporción añadiéndole además bicarbonato y aguardiante. 

El pueblo se ha llenado de rostros de vecinos migrantes de La Paz, Cochabamba y otros lugares de la geografía nacional, atraídos por la soledad de sus calles para poblarlas con mantos de tejidos coloridos y sus toneles de coca al mayor y menor.

Resulta curioso que los migrantes llegan supuestamente con “la cara y el coraje” al pueblito de arenas calientes y se instalan en la intemperie en este lugar de Bolivia con las papas y el tambor de coca, y en el año siguiente construyen edificaciones modernas que usan como almacenes de abarrotes de hasta cuatro pisos totalmente surtidos con la mercadería más diversa, que disimulan entre bastidores el oscuro negocio del tráfico de drogas que comercializan y que transportan a lo largo y ancho de la frontera a pie, en camiones, flotas, lanchas, barcos, caballos, avionetas o a través de carreteras, pistas clandestinas, caminos de herradura, pantanos, ríos y lagunas donde existen haciendas que conectan con la vecina nación brasileña .

¿Se sacaron la lotería los que se hacen ricos de la noche a la mañana? La respuesta es no. Todo apunta a que ellos usan a El Carmen Rivero Tórrez como una ruta fácil para el ingreso de la coca y la cocaína a la República Federativa del Brasil.

Los lugareños, con la excepción de unos cuantos corruptos, nunca han querido engancharse al negocio ilícito del narcotráfico, sobreviven con la ganadería, agricultura o con la venta de limones, tortillas de trigo y maíz, cuñapé, limonada, chicha de maíz y totaí, locro y majadito de aguja, cuando se estacionan los buses con pasajeros que circulan por la carretera bioceánica.

Pedro Montenegro estuvo aquí

Nadie en la ciudad de Santa Cruz, ha explicado por qué el narcotraficante Pedro Montenegro se escondió en El Carmen ni qué familia lo acogió en ese lugar durante su corto escape fugitivo en abril pasado.

Los datos de la página del periodista de Gigavisión Arias Junior, llamada “Detrás de la Verdad”, transcribe textualmente la cita de Montenegro revelando que se escondió en esta pequeña ciudad.

Ningún periodista le preguntó en casa de quién estuvo.

Lo único que se sabe es que el ex coronel Gonzalo Medina, socio de Montenegro, fue quien ocultó la acción criminal del brasileño Fernando Araujo quien asesinó al  boliviano Alfredo Rengel Weber, natural de Roboré, y también relacionado con el narcotráfico.

El ex policía Fernando Araujo, preso en Campo Grande Brasil, por asesinar a Rengel, es amigo de Gonzalo Medina, socio del narcotraficante Montenegro, y esposo de Silvia Aguilera, hija de Asis Aguilera, alcalde de El Carmen Rivero Tórrez. Asis, más conocido como Turko, es un próspero y millonario ganadero de la zona al que muchos le rinden pleitesía y no preguntan de dónde obtuvo tanta riqueza.

El hecho de sangre consumado por su yerno sucedió en abril pasado cuando Asis Aguilera  fue elegido como presidente de la  Asociación de Ganaderos de Puerto Suárez. Hasta allí llegó Rengel Weber para participar como miembro del gremio pecuario en el acto eleccionario.

En ese momento se encontró con Silvia Aguilera, hija del candidato,  y tuvieron una discusión. La víctima le reclamó a la mujer el no pago de una cantidad de dinero adeudada por su ex marido, el brasileño llamado Odacir, socio de Rengel. Odacir está preso hace tres años en Brasil también por narcotráfico.

Araujo, actual esposo de Silvia Aguilera, intervino en la discusión entre ella y  Rengel, y saldó la controversia con “facadas”, cuchilladas, contra el socio del ex esposo de su mujer para rematarlo alcanzó, a bordo de una camioneta negra, a la ambulancia donde viajaba el hombre mal herido hacia el hospital de la ciudad de Corumbá y le descargó el tambor de su pistola.

Pese a que en el lado boliviano, el hecho criminal fue encubierto, con la venia del ex coronel Medina, entonces comandante de la FELCC, amigo y encubridor del brasileño asesino, en Brasil el caso es investigado con seriedad y el criminal ya guarda detención preventiva en una cárcel de Campo Grande, existiendo demasiadas evidencias en su contra.

El ministro de Gobierno Carlos Romero está en la obligación de esclarecer los cabos sueltos en este caso litigioso pendiente que vincula a Pedro Montenegro, con ex autoridades y presuntos narcos hasta ahora desconocidos que operan en el Sudeste cruceño como Pedro por su casa.

Asimismo, no se debe permitir que El Carmen sea administrado o gobernado por presuntos narcos que negocian desde sus puestos privilegiados de alcaldes con el narcotráfico.

Este pueblo merece un mejor destino que ser un nuevo chaco de los cocaleros o un nuevo santuario del narcotráfico.

Silvia Aguilera, mientras tanto, presume sus fotos con Evo Morales y su influencia política con el partido azul, además de su admiración por Ernesto Che Guevara en varias imagenes.

Atractiva y hábil para los negocios y el cabildeo político, en Bolivia es una especie de Reina del Sudeste, mientras en Brasil es parte de la investigación de este y otros casos de narcotráfico.

En ese país, ella y su esposo brasileño,así como su padre alcalde, son acusados de ser parte de una red de compra de tierras en la provincia Chiquitos y Germán Busch para la construcción de pistas clandestinas destinadas al aterrizaje de avionetas de paso hacia Bolivia, Paraguay o Brasil para el reabastecimiento de combustibles o frente a una eventual emergencia. 

Y si el Gobierno no hace nada para evitar que El Carmen sea contaminado entero con el negocio del narcotráfico, al menos los habitantes tienen en sus manos no elegir como autoridades a presuntos narcos o vecinos tan solo porque los ven “prósperos” o venidos de lejos. Apuntarlos con el dedo tampoco está mal porque la vergüenza pública es el peor castigo cuando no existe la justicia.

 

 

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