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Historias

CONGREGACIÓN DE LAS HERMANAS FRANCISCANAS DE HALLEÍN CELEBRA 85 AÑOS DE SU LLEGADA A SAN IGNACIO DE VELASCO

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El Gobierno Autónomo Municipal de San Ignacio de Velasco hizo entrega hoy durante la homilía de la Catedral de Loyola, un reconocimiento a la Congregación de las Hermanas Franciscanas de Halleín en sus 85 años de permanencia en Bolivia, donde ha sido testimonio de servicio y aporte en el desarrollo de nuestro pueblo con su labor evangelizadora en los campos de la catequesis, salud y educación. Sin embargo, no hubo ningún gesto de cariño o recuerdo de la obra digna de la madre, Ángela Flatz, que ha salvado muchas vidas de niños y adultos, tanto en el hospital Santa Isabel, como en las diversas comunidades. La madre Ángela asistió a la misa, y desde la cuarta fila del asiento de la iglesia, vio y escuchó la distinción. Ninguna autoridad mencionó su nombre.Pero ¿Qué misterio encierra esta madrecita? ¿Quién es ella? Para quienes ya han olvidado, y también para las nuevas generaciones ignacianas, permítanme resaltar su personalidad como una religiosa que nunca pierde la sonrisa y las ganas de besar en la mejilla una y mil veces a las personas que visitan. La vida dulce y compasiva de los rosados ​​que siempre han ayudado a las personas desvalidas aún recuerda los momentos que marcaron su vida en Bolivia, especialmente en SIV. A pesar de ser octogenaria no está postrada en una cama. Al despertar, lo primero que hace es elevar sus oraciones a Dios, luego desayuna y pide caminar por el jardín. Es ahí, que, al mismo tiempo, aire fresco y acompañado del trino de los pajarillos dialoga con Dios. Sonríe, vuelve a sonreir ampliamente, mira al cielo, se concentra y trasciende al infinito. La madre europea y el alma chiquitana, durante su conversación mezcla el alemán con el castellano, por ejemplo, hay que tener mucha paciencia para entender el mensaje que se transmite. Cuando llegué a un SIV lo primero que hice fue visitar a la madre Ángela. En esa ocasión, ella obtuvo los brazos y las manos emitiendo un lenguaje de signos y señales imperceptibles, pero, por sus gestos, pronto se percibió que estaba demostrando semánticamente que dirigía una orquesta angelical. En realidad, fue una orquesta desafinada en el punto de destruir una gran composición, una composición creada entre ella y Dios. De pronto, su piel magenta se transfiguró, y sus mejillas se empaparon de lágrimas. -¿Madre, madre por qué llora? triste?., le pregunté. Sonriendo volvió la mirada y me respondió: “¿Triste yo? Estoy feliz, inmensamente feliz. Estoy frente a Él. ¿Sabes? Jesucristo siempre me amó y yo siempre amé. Yo le hablo a Jesús y Él me habla. A Jesús “Mi Señor, mi vida y Él me llamó por mi vida aquí. Y aquí estoy obedeciendo su voluntad”. El rostro feliz de la madre, Ángela Flatz, se conmueve tanto como las ganas de besar incansablemente, así como ella lo hizo conmigo en el encuentro que tenemos dos años, en su convento, por un lapso de más de dos horas. -Madre Ángela, todavía no conserva esa belleza física y espiritual. Esa belleza que se ganó con el amor de cientos de niños y que recibió al nacer y al bendijo, cuando fue enfermera y fundadora del hospital Santa Isabel. Madre yo soy una de esas niñas que hoy volví a mi pueblo después de 35 años y vine a visitarla para agradecerle por todo lo que hizo por San Ignacio (SIV) y por mi. ¿Recuerda? Usted salvó mi vida cuando nací con el cordón umbilical, mientras que el médico que atendió el parto de mi madre ya me había dado por muerta, y se ocupó primero de salvar a mi madre que agonizaba por eclampsia. Gracias madre Ángela porque en ese momento ud no se ha resuelto que yo muera. Me dio la vuelta a la vida. Reacciona y llora tanto que mi madre Hilda entendió que ese llanto no era normal. A ud madrecita Ángela, en su vida por la vida que se salvó en mi vida derecha, generando displasia de cadera. A pesar de los esfuerzos médicos que hicieron mis padres durante muchos años y que también fue parte, no me dieron curar, ocasionando huellas profundas en mi cuerpo y mi alma. – “Yo no te salvé la vida, fue Dios. Él me ha dicho”, insistió. -Pero, madre Ángela, el agradecimiento que siento por lo inmenso que nada puede perturbar mi deseo de besarla. -¿Qué hace usted para ser tan feliz? ¿Cómo se prepara para superar los problemas de su edad? ¿Qué significa su eterna sonrisa ?, le pregunté muchas veces. “Significa que ya estoy lista. Ya estoy lista para partir. Mi corazón ya no es en este mundo, rebosa de alegría porque el Señor me mira, me extiende los brazos y me dice: ven – ¡Te amo! ¡Te amo con locura! será lo primero que le diga cuando me recoja. ocasionando huellas profundas en mi cuerpo y en mi alma. – “Yo no te salvé la vida, fue Dios. Él me ha dicho”, insistió. -Pero, madre Ángela, el agradecimiento que siento por lo inmenso que nada puede perturbar mi deseo de besarla. -¿Qué hace usted para ser tan feliz? ¿Cómo se prepara para superar los problemas de su edad? ¿Qué significa su eterna sonrisa ?, le pregunté muchas veces. “Significa que ya estoy lista. Ya estoy lista para partir. Mi corazón ya no es en este mundo, rebosa de alegría porque el Señor me mira, me extiende los brazos y me dice: ven – ¡Te amo! ¡Te amo con locura! será lo primero que le diga cuando me recoja. ocasionando huellas profundas en mi cuerpo y en mi alma. – “Yo no te salvé la vida, fue Dios. Él me ha dicho”, insistió. -Pero, madre Ángela, el agradecimiento que siento por lo inmenso que nada puede perturbar mi deseo de besarla. -¿Qué hace usted para ser tan feliz? ¿Cómo se prepara para superar los problemas de su edad? ¿Qué significa su eterna sonrisa ?, le pregunté muchas veces. “Significa que ya estoy lista. Ya estoy lista para partir. Mi corazón ya no es en este mundo, rebosa de alegría porque el Señor me mira, me extiende los brazos y me dice: ven – ¡Te amo! ¡Te amo con locura! será lo primero que le diga cuando me recoja. El agradecimiento que siento por mí es inmenso que nada puede perturbar mi deseo de besarla. -¿Qué hace usted para ser tan feliz? ¿Cómo se prepara para superar los problemas de su edad? ¿Qué significa su eterna sonrisa ?, le pregunté muchas veces. “Significa que ya estoy lista. Ya estoy lista para partir. Mi corazón ya no es en este mundo, rebosa de alegría porque el Señor me mira, me extiende los brazos y me dice: ven – ¡Te amo! ¡Te amo con locura! será lo primero que le diga cuando me recoja. El agradecimiento que siento por mí es inmenso que nada puede perturbar mi deseo de besarla. -¿Qué hace usted para ser tan feliz? ¿Cómo se prepara para superar los problemas de su edad? ¿Qué significa su eterna sonrisa ?, le pregunté muchas veces. “Significa que ya estoy lista. Ya estoy lista para partir. Mi corazón ya no es en este mundo, rebosa de alegría porque el Señor me mira, me extiende los brazos y me dice: ven – ¡Te amo! ¡Te amo con locura! será lo primero que le diga cuando me recoja. ¡Te amo con locura! Será lo primero que le diga cuando me recoja. ¡Te amo con locura! Será lo primero que le diga cuando me recoja.

Él me dice ven, como aquella vez que me dijo cuando era tan chiquita (9) y yo lo seguí. Y lo sigo siempre en cada despertar “. Así se habló la madre Ángela Flatz en el atrio de su convento donde ha transcurrido la mayor parte de su vida y donde permanece sentada y sonriente conversando con Dios casi todo el día. como le decimos con cariño, llegó a San Ignacio de Velasco siendo una joven y encantadora monja austriaca. Durante sus casi 70 años de consagración a Dios ha contribuido mucho al progreso y desarrollo humano y económico de SIV. causa de una cirugía desprotegida que le practicaron los médicos cubanos; con poco sentido auditivo y al haber perdido gran parte de su memoria para siempre olvidar el rosario a las 5 am y antes de acostarse. La religiosa franciscana Ángela Flatz en San Ignacio es un ícono del servicio solidario para los enfermos. El 27 de abril de 1933 en Hörbranz (Austria). El 26 de julio de 1956 se publicó por primera vez tierra ignaciana. Recuerda que SIV sufría del aislamiento con el resto del país por la falta de caminos y solo se puede viajar a Santa Cruz en la línea aérea Panagra. A su arribo, en la pista de SIV, las esperaban las hermanas franciscanas acompañadas de sus directores como las madres Hiltrude y Seráfica. Ese día se prometió quedarse para siempre en SIV. La madre Ángela pertenece a la congregación de las Hermanas Franciscanas de Hallein. Estudiar enfermería, la vocación que se comprometió a dedicar su existencia a los enfermos de esta región abandonada por los gobernantes de turno. En SIV trabajaba con un caballo prestado y en él se trasladó a Los Gomales, la frontera con Brasil, ya otras comunidades que precisan auxilio de salud. Sus familiares le enviarán desde Austria una bicicleta. En ella iba a Santa Ana, San Rafael y San Miguel, las vacunas para inmunizar a los pequeños, sin temor a las tormentas y los animales feroces que los atacarían. La madre Ángela que ama mucho a SIV ya que su gente me dijo que tiene un mensaje de Dios para este pueblo. ¿Cuál es ese mensaje madre querida? “¡Qué sigan adelante, que sigan adelante! ¡Todo está bien aquí y tenemos que seguir adelante! ¡Tenemos que aumentar su fe y no creer en todo! “. No creo en todo! “. Madre:” ¿Y, respecto a lo que dijo algo el Señor? “.” Si. Me dijo: Ella es mía “. Por el amor y los servicios prestados de la madre Ángela a SIV, Reconozcamos su entrega. De besos cuando nos acercamos a ella. 

Gina Mendía Gandarilla

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